Mi nombre es Eduardo,
ahora tengo casi 19 años. Soy de una ciudad pequeña del sur de
Chile, donde no hay Universidad, por ello, al terminar mi
educación media hace dos años, postulé a una Universidad de
Santiago. Como no tenemos parientes acá tuve que buscar
alojamiento en algún lugar. Después de visitar varios lugares
que o no me gustaban o no podía pagar llegué a una dirección
que saqué de un aviso en el diario mural de la U. Resultó ser
un bonito departamento donde vivían un matrimonio y sus dos
hijos pequeños. Como el lugar tenía tres dormitorios y les
sobraba uno, habían decidido poner el aviso para ayudarse económicamente.
Me parecieron súper simpáticos, además que era primera vez
para ellos por lo que fueron muy amables y se comprometieron con
mi mamá , que me acompañaba, a cuidar a su "niño",(yo
tenía solo 17 en ese momento).
Una vez hecho el trato,
mi mamá volvió al sur, triste pero tranquila. Yo al día
siguiente me instalé. De inmediato todo anduvo bien, Vicente,
el dueño de casa, tendría unos 30 años, es Ingeniero (colega)
recién titulado, estaba haciendo un reemplazo en una fabrica
pero andaba buscando empleo estable, buena onda conmigo, me
explicó un par de cosas de mate que yo no entendía y en
general se interesaba por mis estudios.. Ella, Claudia de 26 era
además de simpática...riquísima, alta, ni delgada ni gorda,
bonita, de ojos verdes, se preocupaba de mí como de un hijo o
hermano chico, que me abrigara, que no anduviera tarde, que me
alimentara bien, en fin, yo creo que mi mamá le había
encargado cuidarme y se lo había tomado en serio.
Me integraron como uno
más de la familia, de repente preparaban algo rico en la noche
y me invitaban, o los fines de semana arrendábamos películas y
las veíamos comiendo golosinas o un traguito, aunque a mi me lo
servían suave porque era muy "chico" decían riendo.
Pasaron unos cuantos
meses y una tarde me llamaron al comedor para conversar, estaban
bastante serios. Me contaron que a Vicente le habían respondido
positivamente por un trabajo en Calama, y que eso significaba
que tendrían que mudarse allá. Eso si, me dijeron, primero
parte Vicente a hacer un periodo de aprendizaje con el Ingeniero
actual, y como todavía no se desocuparía la casa que le va a
dar la empresa, Claudia y los niños se van a quedar por un par
de meses. Ello me daba plazo para buscar con calma otro
alojamiento, aunque Vicente me pidió que no me mudara hasta último
momento para acompañar a Claudia y los chicos. Me dijeron que
lo lamentaban, que tenían que buscar su conveniencia,...yo les
dije que lo sentía pero comprendía y me alegraba por ellos.
A los pocos días partió
Vicente, Claudia y los niños lloraban porque nunca se habían
separado, y menos por un periodo largo, un par de meses por lo
menos dijeron.
Como pasaban los días
yo intentaba acompañarlos tanto como mis estudios me lo permitían,
los fines de semana eran más pesados, jugábamos cartas toda la
tarde, yo le ayudaba a preparar la once, me encantaba la risa de
Claudia, en realidad todo lo de ella me gustaba. Empezó a
crecer en mi un fuerte deseo por ella, no me perdía detalle
cuando andaba con minifalda, habría dado cualquier cosa por
verle aunque sea los calzones. Cuando se iba a acostar me daba
por salir en silencio y a oscuras al baño o la cocina, ella
siempre cerraba la puerta, pero tenía la esperanza de que
alguna vez se le quedara entreabierta. Ya en mi pieza la
imaginaba acostada , con un pequeño camisón, sola, talvez añorando
sexo. No imaginan la cantidad de pajas que me hice. Yo era
completamente virgen, ni siquiera había visto una mujer desnuda
(mucho menos tocarla).
Pasaron dos meses y
Vicente todavía no recibía la casa porque el otro ingeniero aún
no se iba, avisó que pasaría otro mes. Claudia se entristeció
mucho, los niños y ella lo echaban mucho de menos.
Esa noche, era viernes,
Claudia me dijo: --nos vamos a tomar un trago para pasar la
pena. Acostó a los niños y nos servimos unos tragos
conversando y fumando. Nos repetimos dos veces, aunque yo lo
tomaba siempre suave, ella en cambio estaba bastante
"chispeada", se olvidó de la pena y se reía con
ganas de cualquier cosa. Como a las dos de la madrugada me dijo:
--la hora se pasó volando, mejor nos vamos a acostar porque
después no voy a poder pararme. Me dio un tierno beso en la
mejilla, me dijo "buenas noches" y partimos cada uno a
su dormitorio.
Me puse rápido el
pijama y como cada noche venía haciéndolo; salí a oscuras al
baño. Me quedé paralizado cuando ví su puerta completamente
abierta, ella estaba parada junto a la cama solo con su sostén,
ya desabrochado, y un pequeño calzón, la suave luz de su
velador estaba encendida por lo que se apreciaba todo su
exquisito cuerpo. De pronto, levantó la vista y distinguió mi
figura en el pasillo oscuro, juro que ocurrió así, mirándome
y con un movimiento excesivamente lento, tomó el interruptor y
apagó la luz. Oí su voz diciéndome..."buenas
noches". Yo partí en silencio a mi pieza, con una
verdadera roca bajo mi pijama. Tuve que hacerme una paja antes
de poder dormirme.
Al día siguiente no
podía sacar la imagen de mi mente, analizaba cada cosa que
ocurrió, repasaba cada segundo en mi mente, sus formas las tenía
grabadas en la retina.
Ella actuaba como de
costumbre, no dijo nada acerca de lo ocurrido, llegué a
pensar...talvez ni se acuerda. A medida que se acercaba la noche
yo me ponía más y más nervioso, me dio la impresión que ella
también lo estaba, miramos tele en el living, ambos callados,
yo fingía estar concentrado en la tele pero ni supe lo que
estaban dando. Como a las 12 dijo:--me voy a acostar, está fome
la programación. Dijo buenas noches y partió. Yo hice lo mismo
y me fui a mi pieza.
Esa noche no me atreví
a hacer mi salida al pasillo. A oscuras entreabrí mi puerta un
poco y vi el reflejo de luz que me indicaba que tenía su puerta
abierta, afiné el oido tratando de adivinar en que estaba, oí
claramente cuando se sacó los zapatos, escuché cuando bajó el
cierre de su pantalón...!!Dios, pensé, se está desnudando con
la puerta abierta de nuevo¡¡ Debe estar parada junto a la
cama, aun no se acuesta porque al hacerlo su cama suena de un
modo peculiar, paso un rato largo en silencio, después de
varios minutos apagó la luz y la escuché acostarse. Por un
instante pasó una idea loca por mi cabeza: ¿y si estuvo
esperando que yo saliera?, ¿y si le gustó exhibirse ante mi?.
¡¡no no puede ser!! , la mente juega malas pasadas, me dije, y
me acosté.
Llegó el lunes, vuelta
a la rutina, durante la semana yo no tenía mucho tiempo libre,
el miércoles en la noche llegó con los niños y unas bolsas de
tienda "de Mall", después de las típicas preguntas..¿cómo
te ha ido?, etc, etc, acostó a los niños, yo veía las
noticias en la tele, apareció después de un rato con una falda
hasta un poco más arriba de las rodillas diciéndome...mira la
faldita que me compre, estaba en oferta...¿te gusta?.
Respondí
afirmativamente con la cabeza. –Eso sí, agregó, tengo que
acortarla un poco, me queda larga,¿no te parece?.
Después se tomó el
borde de la falda y lo subió excesivamente mostrándome
generosamente sus largas piernas, casi hasta los calzones. Me
miró preguntándome con voz inocente...¿será mucho hasta aquí?
Yo le dije..."ahí
está perfecto" (aprovechando para comerme sus piernas con
la vista).
..."¡¡ Fresco!!
¿cómo voy a andar así?...tengo feas piernas".
--tus piernas son
preciosas, le dije.
Ella se bajó la falda
diciéndome con cara de picara..."gracias...¿te parece que
tengo bonito cuerpo?"
..."Súper"
dije sonrojándome.
Ella sonrió
--Ya vamos a
acostarnos" dijo bajándose la falda, y se fue a su pieza
dejándome ahí con una gran dureza de donde saben.
El resto de esa semana
me la pasé con harto estudio (para variar), y ese próximo fin
de semana viaje a mi casa al sur, fue un viaje rápido a ver a
mi gente. Me tenían regalos porque la semana siguiente, el
viernes, sería mi cumpleaños 18 y lo iba a pasar estudiando.
Pasó la semana y por
fin llegó el viernes de mi cumpleaños, pasé todo el día en
la U, mis compañeros me saludaron en el almuerzo. Esa noche
llegué tarde, como a las 11, Claudia estaba en su pieza con la
puerta cerrada, yo me acosté y me quedé a oscuras escuchando
algo de música a bajo volumen, para no molestar.
De pronto escuché
pasos en el pasillo. No se había prendido ninguna luz.
Al rato se abre mi
puerta y escucho su voz que me dice entrando:---Hola, te estaba
esperando,¿cómo pasaste tu cumpleaños?... no te ví en todo
el dia --
--¡ Hola Claudia!,
estuve en la U ".
Me enderecé y encendí
mi lámpara, andaba con una bata de seda blanca larga, sus
piernas se asomaron cuando se sentó en la cama junto a mi..
¡¡ Para que les cuento como se me puso el miembro!! Yo
intentaba actuar en forma normal, no me atrevía a mirarle las
piernas aunque se me iban los ojos. Hablamos de cómo me había
ido en el sur, que me habían regalado, etc., de repente toma un
aire serio y me dice:
¿Te puedo hacer una
pregunta indiscreta?, le respondo que si.
--Tu dijiste una vez
que nunca habías tenido un pololeo largo, o sea, ¿no has
tenido relaciones tampoco? o eso sí..., yo bajé la mirada
avergonzado ante la pregunta tan directa; negué con la cabeza.
¿ y has visto un
cuerpo de mujer por lo menos, o eso tampoco?
¿Por qué quieres
saber? pregunté.
Solo dímelo por favor,
insistió.
-- No, tampoco, le dije
poniéndome más colorado aún, ...solo en películas o fotos.
Bebió un sorbo y después
me dijo:" como no te compré nada...se me ocurrió darte de
regalo por tu cumpleaños 10 segundos de luna".
--no entiendo, le
respondí.
Me pidió que apagara
la lámpara, lo hice, no se veía nada.
" Sigo sin
entender..."
--Muy simple, esta
noche hay una luna llena preciosa, la estaba mirando en mi pieza
cuando se me ocurrió. Me voy a parar aquí junto a la ventana,
voy a abrir la cortina para que entre la luz de la luna, voy a
sacarme la ropita y a contar hasta 10... después voy a cerrar
la cortina. Pensé que te gustaría... como dijiste que te
gustaba mi cuerpo".
¡¡Estas bromeando!!
¿no es cierto?, respondí con voz temblorosa, no podía
creerlo.
--Estoy hablando en
serio, dijo y se puso de pie, de verdad no se veía nada, de
pronto se abre la gruesa cortina y una suave luz azul inunda la
pieza. Ahí estaba ella parada , a un metro y medio de
distancia, junto a la ventana...
--uno, dijo, y comenzó
a desatar el cinturón de la bata, ¡ por Dios, es cierto!, pensé.
--dos, y deja caer la
bata, debajo llevaba puesto un camisón cortito y escotado, solo
con tirantes en los hombros, que ricas piernas tiene...
--tres, desliza los
tirantes por sus hombros,
--cuatro, gira dándome
la espalda
--cinco,. la pequeña
prenda comienza a bajar, yo temblaba,
--seis, su camisón cae
al suelo, lleva un pequeñísimo calzón metido en su culo
hermoso y redondo.
--siete, gira
lentamente hacia mí, sus manos tapan sus pechos,
--ocho, me mira fijo a
los ojos y baja las manos ¡¡veo sus tetas claramente, son
grandes y blancas, sus pezones paraditos..., su cuerpo entero bañado
de luz azul...mmm!!
--nueve, ......¿te
gusta?, me dice con una voz seductora increíble,
--diez, ..."eres
exquisita" respondo hirviendo. Ella dice..¡tiempo! y
cierra la cortina.
Yo todavía estoy
temblando cuando la oigo salir de la pieza, me quedo aturdido y
mojado en transpiración, después de unos minutos
pienso...necesito tomar un poco de agua. Me levanto y salgo a
oscuras hacia la cocina, ya en el pasillo no puedo evitar mirar
hacia su puerta, está entreabierta y su pieza iluminada por la
luna.
Me acerque hasta el
umbral y al mirar para adentro la veo con toda claridad, estaba
tendida sobre su cama, ¡completamente desnuda!, su camisón en
el suelo y su pequeño calzón junto a ella. Tenía sus piernas
ligeramente separadas y se acariciaba frenéticamente la
conchita con una mano, mientras que con la otra amasaba
alternadamente sus senos, podía oírla gemir suavemente. No me
vio, tenia los ojos cerrados, permanecí allí, inmóvil, mirándola
a la luz de la luna. Luego, llevado por un deseo incontrolable,
fui acercándome lentamente hasta quedar parado junto a su cama,
seguía sin percatarse de mi presencia, desde mi nueva posición
podía ver claramente como sus dedos se perdían desesperados en
su interior. No aguanté y puse mi mano sobre una de sus tetas
al tiempo que le daba un beso en los labios. Ella reaccionó
sobresaltada y sorprendida, intentó sacar mi mano
diciendo..." no, por favor, que haces?...déjame"
Yo comencé a chupar
uno de sus exquisitos pezones, lo lamía fuerte al tiempo que mi
mano se deslizaba abajo hasta su entrepierna. Ella cerró las
piernas, con su mano se tapaba sin dejarme tacársela, me decía
con voz entrecortada..."déjame, suéltame por favor",
otro beso en la boca, esta vez su boca se abrió ligeramente,
rocé su lengua con la mía.
Con una de mis manos
saque la suya que me cerraba el paso y con mi otra mano comencé
a acariciarla, primero sus pelitos, eran solo un mechón , increíblemente
suaves, lentamente separó un poco las piernas y apartando su
mano me dice..."fresco...te aprovechas de cómo
estoy", mientras deslizo mi mano hacia su cosita le
pregunto... ¿porque estas desnuda?...
--"¡ desnuda... y
tan caliente!", me responde abriendo totalmente sus
piernas. Comencé a jugar con su conchita, era tan suave, húmeda,
se la abro y meto suavemente un dedo en ella, adentro era tibia,
ella permanecía quieta, abandonada, parecía entregada, solo
gemía. Era primera vez que tocaba una concha, y más encima de
la mujer que me tenía loco. Acerqué mi cara y besé sus
pelitos, su olor era enloquecedor, me coloqué entre sus piernas
y le dí un beso en la entrada de la conchita, estaba depilada
completamente en esa parte. Ella con sus manos se la abrió diciéndome:"...aprovecha!",
se la miré, era tan rica, rosada, mojadita, ofreciéndose
abiertita para mi...le pasé la lengua por todos lados, a ratos
se la metía hasta adentro, sentía su sabor, más me enloquecía
y más se la lamía, ella llegaba a retorcerse susurrando:
"...sssssí..."
Ella me tomó de los
hombros llevándome hacia arriba, me dio el beso más caliente
que me han dado en mi vida, largo, refregando su lengua como
loca con la mía, mientras lo hacía extendió su mano hacia
abajo, me tomó el pico y se lo colocó en la entrada de su
concha, después, abrasándome por la espalda me empujó y se lo
metí hasta adentro, era maravilloso sentirla como me lo
apretaba todo, como me besaba mientras se movía, yo comencé a
moverme acompasadamente con ella, era un ritmo que iba
aumentando, yo llegaba hasta adentro de ella, luego lo sacaba
hasta dejar solo la cabeza atrapada en ese hoyito que ahora era
todo mío.
Sentí que me iba
cortado, ella lo hizo al mismo tiempo entre jadeos y gemidos
ahogados, yo inundé de semen su interior. Nos quedamos inmóviles,
abrasados, yo todavía dentro de ella.
Acarició mi pelo y me
dijo al oído: ..."feliz cumpleaños".
Después de un rato, me
bajé de ella y me tendí a su lado en silencio. Ella tomó su
pequeño calzón, apoyó su cabeza en mi vientre y comenzó a
limpiarme el pico con la prenda.
Luego, se arrodilló
entre mis piernas y siguió secándomelo, lo tomaba con sus
suaves manos y lo acariciaba dulcemente, yo la miraba y no podía
creerlo, ella, la mujer más deliciosa que haya conocido, allí,
desnuda, arrodillada entre mis piernas acariciándome la pichula
a la luz de la luna, todo ello lógicamente me hizo reaccionar
de nuevo y paulatinamente se me fue poniendo dura . Ella comenzó
a pajearme cada vez más fuerte y me lo miraba como hipnotizada
. De pronto, le dio un pequeño beso en la hinchada cabeza,
después sacó su lengua y lo recorrió desde las bolas hasta la
punta. Al llegar allí, abrió su boca y se lo metió en ella,
yo podía ver todo gracias a la luna, adentro sentía como su
lengua frotaba mi callampa. Repitió el recorrido varias veces,
cada vez con más ganas, yo estaba como loco. Pasó un siglo en
ello, después subió y se sentó sobre mi miembro tragándoselo
hasta el fondo, sentía mis bolas en contacto con su culo,
comenzó a moverse, arriba, abajo, en circulo, por momentos se
inclinaba y me ponía los senos en la cara, mi boca buscaba sus
pezones. Otras veces, se enderezaba, se quedaba quieta con el
pico perdido adentro, y mirándome fijamente se acariciaba las
tetas, se pellizcaba los pezones, se las amasaba, como haciéndome
un show.
Comencé a quejarme,
iba a acabar, ella saltó rápido de encima y bajó, me lo empezó
a pajear hasta que mi semen comenzó a saltar, parte cayó en mi
abdomen, otro sobre la cama, otro poco resbalaba por mi pico y
por su mano que no lo soltaba, yendo a dar a mis bolas. Comenzó
a lamerme las bolas y el vientre diciendo...¡tenía tantas
ganas de probar tu lechecita...!
Yo la miré y le sonreí
tímidamente.
Después de descansar y
besarnos por largo rato, me dijo: --mejor ándate a tu cama, los
niños despiertan temprano y ya va a amanecer; me pidió que no
pensara mal de ella, que se sentía sola y que desde que se dio
cuenta que yo la miraba no podía sacarse la idea de que pasara
algo, que el deseo nos hace comportarnos como locos, que la
recordara con cariño, como me recordaría ella toda su vida.
Al día siguiente me
despedí y partí con mis cosas a mi nueva pensión, empecé una
nueva etapa de mi vida, pero aquel cumpleaños y lo vivido con
Claudia estarán siempre en mi corazón. Desde entonces, siempre
que hay luna llena pienso en ella.