Mi nombre es Walter y
tengo 20 años, pero lo que voy a contar me sucedió a los 15.
Luego de salir de la
escuela, mi amigo Antonio me preguntó si quería ir a su casa a
realizar el trabajo que nos había encomendado la profesora de
Historia. Yo acepté gustosamente y mientras nos dirigíamos a
su casa íbamos hablando de los hermosos senos de la profesora,
de sus abundantes pero firmes nalgas y de cómo nos gustaría
penetrarla. Al llegar a casa de mi compañero, nos atendió su
hermosa mamá Liliana. Hasta ahora no me había fijado bien en
ella, pero el haber estado hablando de sexo me había calentado
profundamente.
Lily era divorciada y
tenía unos 40 años, era rubia, de baja estatura y de linda
cara, tenía poco busto pero bien firme y una cola impresionante
(remarcada más por las calzas blancas que llevaba). Luego de
almorzar, me dirigí hacia la pieza de Antonio mientras él
lavaba los platos, y su madre se fue a su dormitorio. Desde el
lugar donde estaba se podía observar la pieza de lily y pude
ver que empezó a desvestirse, en un instante, ella se dio
vuelta y clavó sus ojos en los míos. Yo pensando que al verme
cerraría la puerta de su pieza, me llevé una grata sorpresa al
ver que ni siquiera se inmutó. Prosiguió desnudándose y mostrándome
sus virtudes, se sacaba la ropa sensualmente y puede ver sus
hermosas tetas. Qué hermosas eran!, qué lindos pezones tenía.
Luego siguió sacándose las calzas y su diminuta tanga y me
mostró su adorable culo, dado el estado en que estaba, empecé
a tocarme la verga que ya estaba endurecida desde hacía rato.
Al terminar de
desnudarse, mostrándome su depilada rajita me miró poniendo
cara de goce, me guiñó un ojo y cerró la puerta. Al rato
regresó mi amigo y nos pusimos a realizar el trabajo. Luego de
horas de estar haciendo la tarea, mi amigo recordó que debía
ir a la casa de su novia y disculpándose me preguntó si podía
terminar el trabajo yo solo. Le respondí que sí y le dije que
se fuera tranquilo.
Al rato de irse apareció
en la puerta Liliana, con sus calzas blancas y ahora una remera
blanca también que le hacían notar sus duros pezones (pienso
que se los había masajeado previamente). Me preguntó si quería
tomar café y contesté que sí. Después de 5 minutos, apareció
con el café y al alcanzármelo, derramó su contenido sobre mi
pantalón (obviamente a propósito). Me indicó que me sacara rápidamente
el pantalón y el calzoncillo antes de que me quemara. Al ver mi
pene irritado, me dijo que traería un aceite para quemaduras y
se me pasaría enseguida. Volvió rápidamente con su aceite y
al empezar a pasármelo por la verga, esta se endureció
notablemente.
Ella iba
acercando cada vez más su cara hasta que directamente empezó a
lamerme la polla. Lo hacía muy lentamente (logrando una gran
excitación en mí), mientras yo acariciaba su cabeza. A los
pocos minutos derramé mi semen sobre su boca. Pude ver su cara
de goce cuando le acabé en la boca y no dejó derramar ni una
gota. Luego, se dio vuelta y me dijo que la penetrara por el
ano. Mi sueño se estaba cumpliendo, iba a metérsela por el
culo!, por esas nalgas hermosas. Empecé a darle despacio y
luego le di con más fuerza, sus gemidos me excitaban
sobremanera, me gritaba que le diera más fuerte, cosa que accedí
gustosamente. Era la primera vez que estaba con una mujer mucho
mayor y me encantaba. Luego de descargar mi guasca en su ano,
comencé a lamerle la concha.