En el año '99, cuando tenía 17 años y cursaba
5to. Año de la secundaria, me llevé por primera vez en mi vida
una materia. Era Inglés. No creo haber sido un alumno muy
bueno, pero no tan malo como para llevármela. Le pregunté a la
profesora el porqué y cuando se inclinó para decirme las
causas no pude evitar desviar mi mirada hacia sus enormes y
blancas tetas. Parecía que se le iban a escapar por el profundo
escote que llevaba. Su remera era blanca y dejaba entrever sus
rojos pezones parados y que obviamente, no llevaba corpiño.
No era la primera vez que la profesora Graciela
me ponía en esta situación y empezaba a sospechar que lo hacía
a propósito. Al ser el único alumno que compensaría, dijo a
mis compañeros que se retiraran para poder hablar conmigo. Se
sentó en la mesa delante de mí. Otra vez en la misma situación.
Su minifalda roja y sus piernas semi-abiertas dejaban ver su
blanca bombacha. No pude evitar mirar y ella se dio cuenta. Me
preguntó si tenía alguna duda y le respondí que no. Me dijo
que si quería repasar, ella daba clases particulares. Le dije
que me encantaría tomar clases y arreglé para pasar el sábado
por su casa. Me despidió con un largo beso en la mejilla (casi
rozando mis labios) y me fui tratando de ocultar mi erección.
El sábado a las 17:40 estaba tocando el timbre
de su casa. Me abrió con el portero eléctrico y entré a una
habitación de paredes rojas y luces tenues. Dejé mis libros
sobre una mesa y me senté. Graciela entró a los 5 minutos,
parecía una puta. Llevaba como un corset rojo que resaltaba sus
senos, una pollera blanca cortísima que, al darse vuelta,
dejaba ver el principio de sus hermosas nalgas. Tenía unos
zapatos de taco alto y unas portaligas!!. Esto me parecía un
sueño. Comenzamos a ver palabras de una sola sílaba, me
preguntó ejemplos y le dije:
-Sick, why, what, was.
-Fuck, suck, bitch- agregó ella mirándome como
una gran perra.
-Sex- dije cuando Grá (así me dijo que le
dijera) se abalanzó sobre mí besando frenéticamente mis
labios.
La di vuelta y empecé
a darle por el culo al mismo tiempo que ella metía sus dedos
por su vagina. Lo hacía lentamente para que no le doliera
tanto, pero al poco tiempo le bombeé más fuerte. Su mezcla de
quejidos, gemidos y gritos me excitaba infinitamente. Cada vez
que sentía pegar sus nalgas contra mi cuerpo recordaba lo
afortunado que era, y la envidia que sentiría mis compañeros
si me vieran esa situación. Grá ya tenía toda su mano dentro
de su concha cuando le vino un orgasmo que le hizo temblar todo
el cuerpo, al mismo tiempo que yo estallaba dentro de su ano.
Luego de este esfuerzo me
dijo que desde ya estaba aprobado y me aconsejó que siguiera
yendo para no perder práctica. Acepté con gran entusiasmo
(pues creí que pasaría sólo una vez) y le respondí que
pensaba seguir traductorado por lo que necesitaría una buena
profesora.