Aquí
estoy, nunca me han gustado los funerales pero creo que esta vez
estaba obligado a venir. Mas que mal yo pague todos los
servicios así que no me quedaba otra, además fue mi primer
amor, es decir platónico porque nunca me atreví a hablarle
solo me conformaba con admirar su belleza de lejos e imaginarme
varias películas porno con ella. Además ni loco me hubiera
dirigido a ella después de lo que vi y que claro, nunca le he
contado a nadie. Pero a pesar de esto, nunca dejo de gustarme,
es más ,nunca deje de amarla hasta hoy porque en verdad estaba
enamorado de esta mujer. Tenia cierto embrujo en su aura que
envolvía a los hombres, bueno eso creo, por lo menos conmigo
fue así. No quiero pensar que yo fui el único estúpido que caí
en sus redes, o ¿si?. En realidad creo que soy un estúpido.
Esta mujer que era mi vecina nunca me
había interesado y era lógico también porque yo era un niño
que andaba preocupado de jugar con los amigos que de andar
mirando mujeres, pero uno crece y con el tiempo como a todo niño
o ser humano o animal mejor dicho, nos comienza a crecer también
el hambre por conocer mas del otro sexo, es decir comenzamos a
ponernos calientes. El problema conmigo fue que mientras todos
mis amigos buscaban niñas de su misma edad yo comencé a sentir
una extraña pasión por mi vecina y digo esto porque mi vecina
era una persona adulta y yo apenas tenia doce años. Comencé a
verla con otros ojos y no les miento pero era la mujer más
hermosa que hasta esa fecha había visto e incluso hasta el día
de hoy sigo pensando lo mismo a pesar de que estoy casado, no
hay comparación entre mi mujer y mi diosa.
Esta mujer tenia dos grandes perros en el patio, con los cuales
salía a pasear casi todo los días. Ella vivía sola, jamás
le conocí algún novio o algo por el estilo. De verdad que era
bonita, pero lo que yo vi fue impresionante, por lo menos para
alguien de mi edad. Ahora no tanto ya que con esta huea de
Internet se ve cualquier cosa y créanme que cualquier cosa,
hasta las hueas mas asquerosas.
Por el patio de mi casa yo ponía una escalera que llegaba hasta
lo mas alto del muro que separaba nuestras casas y de ahí me
ponía a observarla siempre, ya que ella tenia el baño en el
patio de su casa, así que cada vez que tenia que ir al baño ahí
estaba yo para mirarla. Era increíble verla cuando salía con
su cuerpo envuelto por la toalla y se podía observar los bordes
de sus tetas, mirar los cachetes del culo haciendo relieve en la
toalla. Después que ella entraba a la casa yo salía corriendo
al baño a masturbarme, no me da vergüenza decirlo, viéndola a
ella comencé a masturbarme no podía soportarlo. A veces cuando
yo la estaba mirando y ella salía de su ducha diaria al pasar
por el patio, los perros se le tiraban encima y muchas veces
producto de esto la toalla salía volando y yo podía admirar
toda esa grandeza hecha mujer, que delicia, el pene se me ponía
duro como una piedra al observar esas tetas tan grandes y duras,
lo puedo asegurar eran exquisitas a pesar de que yo no tenia la
mínima experiencia en mujeres si sabia que ella era perfecta,
lo que si comencé a notar, bueno al principio lo tome como algo
irrelevante pero con el tiempo se hizo tan constante que comenzó
a molestarme, era que sus perros vez que ella salía al patio se
le tiraban encima de forma muy rara, como explicarlo, se
abalanzaban sobre ella como queriéndosela pisar, siempre la
sujetaban por la cintura y comenzaban a menear el cuerpo con la
lengua afuera, al principio cuando me percate de esto me puse
celoso, pero con el tiempo comenzó a excitarme, además que
ella no hacia nada por sacárselos de encima como lo haría otra
persona, quien de seguro con una senda pata en el hocico sacaría
a los malditos perros. Ella al cambio coqueteaba con ellos y se
reía corriendo por el patio.
La observaba tanto que ya sabia todo lo que
hacía y siempre me extrañaba que a veces tomaba a uno de los
perros y entraba a la casa, otras veces hacia lo mismo pero con
el otro y así sucesivamente. Comencé a relacionar esto con la
reacción que tenían los perros hacia ella cuando salía al
patio y me dedique a poner mas atención. Así paso el
tiempo y esto continuo igual, lamentablemente no tenia ojos
dentro de la casa para observar que hacia ahí, pero un día que
ella salió del baño y yo estaba como siempre atento para
observarla. Sus perros comenzaron a molestarla como siempre.
Ella estaba tratando de colgar una ropa mojada en su cordel y
uno de los perros se metió por debajo de la toalla y comenzó a
lamerla, ella se quedo estática y tiro su cabeza hacia atrás
como relajándose, como si le gustara. El otro perro hizo lo
mismo por lo que la toalla cayo al suelo y quedo a mi vista como
los dos perros pasaban sus lenguas por la concha de la mujer,
ella abría sus piernas para que cayeran más cómodos los dos
canes, comenzó a tomarse las tetas y apretarlas con sus manos
para luego bajarlas y sobarles la cabeza a los perros como
muestra de aprobación, se puso caliente y yo escuchaba sus
suaves gemidos de donde estaba, hasta que hizo lo inesperado,
recogió la toalla la tiro en el piso y se puso en cuatro en el
suelo, los perros se abalanzaron sobre ella y comenzaron a
pelear entre si hasta que uno se dio por vencido.
El triunfador se acerco a ella y haciendo gala de su instrumento
de gran tamaño se monto sobre ella y comenzó a moverse
adelante y atrás, ella rogaba que la ensartaran de una vez y
parece que el perro la escucho por que en una de esas empujadas
ella pego un grito que tuvo que taparse la boca con una mano. La
baba del perro caía en su espalda y esto parecía excitarla mas
aún, comenzó a salir sangre de su concha, su trasero estaba
manchado de sangre que era producto de la regla que le había
llegado, por eso los perros comenzaron a lamerla. El can la
sujetaba de la cintura con las patas delanteras de una forma que
a ella le encantaba, no la dejaba moverse y seguía adelante y
atrás, ella comenzó a gemir cada vez mas fuerte, cada vez más
rápido al ritmo del perro, en eso llego el otro perro con ganas
de insistir, así que se trenzaron a mordiscos nuevamente, ella
se levanto y los observaba con una cara de placer como si le
encantara que esos animales pelearan por ella. el piso estaba
chorreado por la sangre que salía desde su concha y
alcanzaba el frió suelo a través de sus largas piernas hasta
que el imbecil de mí, metió ruido y ella asustada se entro a
la casa, baje mi cabeza para que no me viera y por suerte parece
que no lo hizo, pero luego me asome y pude ver como los perros
lameaban la sangre del suelo, que repulsión mas grande me causo
el observar a esos malditos perros vampiros. Creo que más
repulsión me daba el saber de donde venia esa sangre, que asco.
Después
de esta oportunidad tuve varias mas donde logre observar sus
relaciones zoofilicas, ¡maldita perra!. Tan hermosa que me
tenia loco y ella lo hacia con esos tiñosos perros, pero pensándolo
bien ahora, con la edad que tenia en esos momentos mi órgano
reproductivo dejaba mucho que desear si lo comparáramos con los
de esos cuadrúpedos, así que no había por donde perderse. La
cosa es que aquí estoy en su funeral, en su propia casa. Por
fin he entrado a esta tierra de zoofilicos secretos, ya no queda
ningún vestigio de aquellos días ardientes de placer animal.
Yo todos estos años seguí pensando en ella, siempre la seguí.
Me paraba con mi auto afuera de su casa para admirarla si es que
tenia la suerte de que se le ocurriera salir, nunca salía por
lo menos cuando yo estaba ahí. Ahora la tengo aquí para mi,
estoy completamente solo con ella ya que no hay ningún familiar
ni nadie que quiera verla, tengo la puerta abierta pero nadie
entra ni a saludarme a mi. La observo por el vidrio del ataúd y
se ve tan hermosa como hace 17 años atrás, tan deseosa de
placer y ella nunca supo que yo en la cama soy un verdadero
animal, capaz de darle mas placer que aquellos canes, si pudiera
hacerla gozar ahora, pero ya no tiene vida. Cierro la puerta,
junto las cortinas y me abalanzo sobre el ataúd. Lo abro de un
golpe y comienzo a rasgarle la ropa, se empieza a ver su hermoso
cuerpo un poco arrugado y tenso pero que mierda me importa. La
bajo del féretro y la pongo sobre el piso, de rodillas en el
suelo la beso en los labios que estaban fríos al igual que el
piso de la casa, luego le muerdo sus pezones que sensación tan
exquisita ya tengo mi pene erecto y duro como un puñal de carne
listo para ensartar a una victima, me bajo los pantalones
apurado por la calentura. Tomo sus piernas y las abro a todo lo
queden, me acomodo entre sus largos muslos y con mi mano
sosteniendo mi verga comienzo a tratar de penetrarla, mi pene
poco a poco comenzó a entrar, era como hacerlo con una lolita
virgen pero mas cerrada aún, hasta que mis escrotos tocaron sus
pelos púbicos y comencé a moverme como un animal, como un
perro, como a ella le gustaba, cada vez que saco el pene para
volver a ensartarla sale un olor putrefacto, pero que no me
afecta en lo mas absoluto. Estoy tan caliente que pareciera que
la cabeza se me va a reventar, nunca me lo había sentido tan
duro, mi cerebro esta anestesiado con placer, puro placer.
Siento que voy a acabar, lo saco de su vagina y lo dirijo a su
boca, un chorro de semen blanco concentrado sale de el cayendo
sobre su rostro y cabello, que placer tan exquisito, sigue
saliendo leche de mi pene, nunca había botado tanta.
Con
mi mano derecha trato de exprimirme al máximo los testículos
que salga hasta la ultima gota. Una vez finalizado mi orgasmo
quedo sobre su cuerpo y lo primero que siento es aquel olor
repugnante a descomposición insoportable, trato de levantarme
pero el vomito fue más rápido que mis reflejos, bañe a mi
amada completamente de aquel liquido estomacal con trozos del
almuerzo y quizás que cosas mas, las arcadas me continuaban, así
que salí corriendo al baño pero una vez más el vomito fue más
rápido, deje una estela de trozos y líquidos viscosos por el
suelo hasta el baño, me mire en el espejo mi rostro con los
ojos rojos y lacrimosos, de mi boca salía como una telaraña
colgando de ella una baba que no quería soltarse de mis labios
que estaban de un color medio morado. Me acuerdo de lo que acabo
de hacer y vomito nuevamente hasta lo ultimo que tengo en mi
estomago ya no puedo botar más, no tengo nada! Solo me salen
salivas y me ahogo compulsivamente sin poder hacer ninguna cosa
al respecto, pero que sensación tan extraña estoy sintiendo.
Mi pene se ha mantenido erecto desde que acabe y ahora estoy
sintiendo un placer inimaginable para cualquier persona...
mientras estoy ahogándome al mismo tiempo estoy teniendo un
orgasmo, el semen se confunde con las secreciones de mi boca y
va a dar a los pies del water, apretó mis manos con fuerza al
borde de la taza mientras mi miembro viril da los últimos
espasmos del mejor orgasmo que he tenido en mi vida. Que relajo
mas grande, me dejo caer de espaldas sobre el suelo que esta
empapado en mi vomito, siento como aquel liquido viscoso y
pegajoso moja mi espalda, el ambiente esta totalmente enrarecido
con un olor a sexo, descomposición y regurgitación, pero que
me importa, creo que por la reacción de mi cuerpo es un olor
agradable para mi, quizás con el tiempo pueda llevarlo a la
practica mas seguido. Miro al techo, me paso el antebrazo por la
boca para sacarme los restos de baba y con una sonrisa en mi
cara pienso en que estos han sido los dos mejores orgasmos de
toda mi vida.
Han pasado 5 horas y ya enterré
en el cementerio a mi diosa, ahora voy de regreso a mi casa a
encontrarme con mi amada esposa, le llevo dos regalitos, me los
encontré en el patio de la finada. Son dos gran danés y creo
yo, ya están amaestrados para lo que yo los quiero, como se que
ella no me dejara vomitarle encima quizás pueda hacer algo con
los perros, ahora solo me falta saber si mi esposa me aguantara
la gracia. Todo sea por amor............ indecente y obsceno.