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Pornochile
Atrapada
por mi sobrino 3 parte
Hola
amigos: Antes que nada quiero agradecerles por publicar las dos
primeras partes de mi relato, a juzgar por los mensajes no han
pasado inadvertidas.
Acá
les mando la 3ª parte, ojalá la publiquen y les guste. Chao.
Valeria.
Hola de
nuevo, soy Valeria. Perdonen la demora en contarles el final de
mi historia con mi "sobrino" Ricardo. La verdad es que
no pensaba contar como concluyó, me da algo de vergüenza, pero
han sido tantos mails pidiéndolo que me atreví. Aprovecho para
agradecer tantas palabras lindas, aunque no faltaron los
groseros, supongo que una historia tan fuerte provoca variadas
reacciones.
En fin,
yo estaba súper confundida después de nuestro ultimo
encuentro, por mi mente pasaban sensaciones tan
desconcertantes...vergüenza, pudor, humillación, pero también
un deseo fuertísimo, casi salvaje. Durante los días siguientes
pensaba a cada rato en lo que pasó, por las noches llegaba a soñar,
me veía desnuda chupandoselo o montada sobre él, despertaba
sobresaltada y respirando agitada, terminé un par de veces con
mis dedos entre mis piernas, acariciándome desesperadamente,
menos mal que mi marido andaba fuera por esos días. Mi amiga,
la mamá de Ricardo, llamaba casi a diario para preguntar como
andaba todo, me ponía tan nerviosa cuando me preguntaba como se
estaba portando su "niño".Yo no sabía que hacer,
esos días traté de no toparme con el, iba a revisar la casa
cuando estaba en clases, además así aproveché para revisar su
computador y aunque algo me manejo no pude encontrar la famosa
foto mía.
Ese
viernes, llamó mi amiga y me preguntó si Marcos (mi marido)
iba a estar el fin de semana, le respondí que nó, que llegaba
hasta el miércoles por un asunto de cubrir la ruta de un compañero
enfermo. Casi me caigo cuando me dice..."que bueno, así
podrás irte a alojar mañana sábado a nuestra casa, resulta
que Ricardo va a hacer una pequeña fiesta con sus compañeros y
compañeras de curso, y si no hay alguien para vigilar se
desordena mucho la cosa, ...tu sabes, me dijo, los jóvenes no
saben medirse con el trago". Yo no pude rehusar, ¿qué podía
decirle?. Cuando acepté , luego de agradecerme me dijo: "
autorizamos la fiesta hasta las 2, ponte firme no más y que
después que se vayan los demás, los muchachos se acuesten . A
propósito, sus amigos Jaime y Pablo se van a quedar porque al
otro día van a hacer un trabajo."
El sábado
cuando anocheció yo estaba súper nerviosa por tener que
encontrarme con él de nuevo, no sabía como mirarlo a la cara,
parecía cabra chica .Tuve que armarme de valor tomándome un
trago doble antes de irme a su casa; eché un camisón de dormir
y una muda de ropa en un bolso de mano y partí, eran como las
12 .
Al
llegar, me recibió la bulla típica de una fiesta de jóvenes,
música estridente, risas, humo de cigarrillos y unas luces de
colores que giraban dándole un aspecto de disco al salón.
Paulita me dijo:"tía, te estaba esperando para irme, voy a
otra fiesta y después me voy a quedar donde la Maca para no
volver tan tarde, además mañana vamos al cine con la Maca y
otras más del curso, así que no vuelvo hasta la noche, en todo
caso ya le avisé a mi mamá. Chao tiíta, y sírvete un
traguito para que duermas bien .—Gracias, le dije, creo que lo
necesitaré. A lo lejos Ricardo me hizo señas mientras bailaba.
Me serví
un combinado cargadito y me metí al dormitorio de los dueños
de casa para acostarme, mientras me ponía el camisón no podía
evitar recordar lo que pasó justo en esa cama.
Me
entretuve viendo tele, como a las 2:30 se escucharon las
despedidas y los invitados se fueron. Al rato entró Ricardo y
se sentó junto a mi en la cama, venía medio
"mareado", no dijo nada y me dio un beso en la boca,
nuestras lenguas se frotaron ansiosas por un rato, luego yo lo
aparté diciéndole con voz tiritona...déjame, están tus
amigos y además esto no es correcto y tiene que terminar. Otra
cosa,... devuélveme la maldita foto, antes que alguien la vea y
quede una cagada. Me dijo: "has estado evitándome estos días,
quería verte. Por la foto no te preocupes, la tengo en un
disquete bien guardado." Bueno, mañana hablamos, le dije ,
ahora sale a ver a tus amigos, y acuéstense sin tomar más que
me lo encargó tu mamá.
Se
encerraron en la pieza de Ricardo, se escuchaban risas y sonido
de vasos. Me levanté a verificar que hubiesen apagado las luces
del salón y que no quedara algún pucho encendido. Lo hice a
oscuras , estaba todo OK, cuando pasé frente a la puerta de
Ricardo alcancé a oír algo que me hizo detenerme en la
oscuridad: " ¿esa es tu famosa tía que tenís una foto en
pelotas? Podrías mostrarla porque está harto buena la señora".
Yo estaba paralizada escuchando. Se oyó la voz de Ricardo que
dijo:" la tengo en este disquete, se las voy a mostrar para
que vean que es cierto y que es súper rica".La cabeza me
daba vueltas, creo que los tragos habían hecho efecto, me
envalentoné, abrí la puerta y entré con paso
decidido...—dame ese disquete—le dije muy seria. Los amigos
miraban mudos y colorados.
--y tu
que me das? Respondió cínico, tratando de no quedar mal frente
a sus amigos.
--si me
lo das les muestro en vivo lo que tiene el disquete, les dije
mirando a los amigos que quedaron con la boca abierta con la
oferta, (en ese momento pensé...debo estar borracha).
--hecho,
me dijo pasándome el disquete, pero que sea en el salón y con
un show espectacular, si nó, te lo quito.
--Trato
hecho, le dije. Ah !! y otra cosa, pásame la cámara digital,
no quiero más sorpresas... obedeció en silencio. Me fui al
dormitorio, escondí la cámara y el disquete. Los escuché
dirigirse al salón entre risillas nerviosas .
Ahora
tengo que apechugar pensé, un poco más y soy libre. Pero...que
hago para que salga bueno, si no le gusta capaz que se
arrepienta y me quite el disco. Se me ocurrió buscar en los
cajones de mi amiga, encontré un coqueto camisón transparente
rojo y un calzón colaless del mismo color. Me los puse, sobre
ello me coloqué una bata de seda rosada que me tapaba un poco más
abajo del poto. Me pinté los labios de rojo fuerte, me puse los
zapatos que llevaba, eran negros, de taco alto, --le vienen,
pensé. Salí hacia el salón, el corazón ya se me salía a
cada paso que daba.
Recuerdo
que pensé...—ojalá que estén bien cerradas las cortinas.
Salió a encontrarme Ricardo, me miró de arriba abajo con cara
de deseo y me extendió la mano pasándome un trago, me lo tomé
casi al seco para darme valor y entré. Los muchachos estaban
sentados en los sillones con un trago cada uno, fumaban
nerviosos, me quedaron mirando fijamente mientras me dirigía al
centro del salón. Estaba en penumbras, solo las pequeñas luces
de colores daban vueltas por todos lados, Ricardo puso música
suave y se sentó.
Yo
estaba súper mareada, me sentía raro, también estaba excitada
no lo niego. Comencé a moverme al compás de la música, giraba
lentamente , acomodé mi pelo suelto, me acaricié el cuello y
la nuca, seguía moviéndome suavemente. –Menos mal que hay
poca luz, pensé, así es mejor.
Lentamente
solté el cinturón de la batita rosada, la abrí y dándoles la
espalda me la saqué dejándola caer al suelo. El camisón rojo
con que quedé era cortito, solo hasta las caderas, por lo que
en la penumbra estaban mirando mi culo solo con la tirita roja
del colaless. Giré lento hasta quedar de frente a ellos , el
pequeño camisón era cerrado por delante y aunque era
transparente, por la poca luz seguro no veían bien mis tetas.
Como me había comprometido a mostrar lo mismo de la foto (mis
pechugas), lentamente me saqué la pieza de arriba. El ambiente
estaba muy caliente.
Se me
ocurrió una idea para mostrarles bien mis tetas, tomé un
cigarrillo de la mesa a mi costado y me acerque a los tres
chicos que estaban sentados al borde del sillón. Le digo con un
susurro al del centro (creo que era Pablo)...¿me lo prendes?
El
muchacho sacó de su bolsillo un encendedor y lo encendió acercándomelo,
lentamente me incliné para encender mi cigarrillo, la luz
amarilla me iluminaba perfectamente , disimuladamente me miré,
mis pezones estaban parados, el pequeño colaless lo tenía
metido adelante, las partes laterales de mi cosita se asomaban
por cada lado del calzón, no se veían pelos porque ya saben,
la llevo depilada casi toda.
Ellos me
miraban embelesados, me sentía bien, los nervios habían pasado
dejando lugar a una calentura tan rica. Me quedé parada junto a
ellos fumando pausadamente, me preguntaba que sucedería ahora.
No tardé en averiguarlo... uno de ellos puso tímidamente su
mano sobre uno de mis senos, esperó con su mano ahí para ver
mi reacción. Yo me quede quieta, fumando sin decir ni hacer
nada. Esa fue la señal, el otro me tomó la otra teta y comenzó
a amasarla suavemente. Ricardo solo miraba.
Retrocedí
dos pasos, me miraron asustados creyendo que me había
molestado, apagué el cigarrillo, respiré profundo mirándolos
por un momento corto pero que pareció eterno, supe lo que vendría.
Con un solo movimiento, me saqué el diminuto calzón y caminé
acercándome de nuevo a ellos.
Inmediatamente
se pusieron de pie y me rodearon, uno me amasaba las tetas, otro
me tomaba el culo, el otro me acariciaba la concha, metía sus
dedos en mi, yo separaba las piernas y los dejaba hacer con los
ojos cerrados. Alguno se paró frente a mi, chupaba mis pezones
con fuerza poniéndolos aún más duros, después me dio un beso
apasionado en la boca, metí mi lengua en la suya.
Era mi
turno, lo empujé al sillón, mientras le bajaba el pantalón
los otros me metían mano por todos lados, me hinqué en el
suelo y empecé a chuparselo como loca, lamía sus bolas, lo
pajeaba . Alguno se puso por atrás y me lo metió hasta el
fondo, era tan rico sentirse llena por arriba y por abajo al
mismo tiempo. Después de un rato, me subí en el que estaba
sentado, metiéndomelo y moviéndome descontroladamente. Los
otros dos se pararon en el sillón y me pusieron sus picos en la
boca, no podía creerlo, tenía dos cabezotas en la boca y mi
lengua las recorría hambrienta.
Al rato,
cuando estaba cabalgando a uno, otro se me puso por detrás y
haciendo un poco de presión me lo metió junto a su amigo...¡¡dos
al mismo tiempo en mi concha!!, ni en mis más descabellados sueños.
Me estaban culeando por todos lados, tenía tres picos
insaciables para mi solita, y por toda la noche. Hicimos de
todo, uno se fue en mi boca, otro en mis tetas, otro entre mis
nalgas a la entrada de mi culo, por supuesto que todos (al menos
un par de veces), se fueron cortados en lo más profundo de mi
concha. Tenía mi agujerito adolorido pero les iba a dar todo lo
quisieran, después de todo, probablemente una sola vez en la
vida me pasaría esto, y estaba disfrutándolo a tope.
Nunca en
mi vida había culeado tanto, estaba llena de semen por todos
lados, mi lengua había recorrido miles de veces los tres picos,
ya los conocía de memoria y me gustaban cada vez más. Uno de
ellos, creo que era Jaime, tenía un pico delicioso, cabezón y
de un largo respetable, a él lo elegí para regalarle mi culo.
Estábamos en el suelo, revolcándonos en la alfombra, yo estaba
montando a Ricardo cuando le digo a mi favorito..."tu anda
y damela por el culito, te quiero sentir ahí, pero despacito
para que no me duela..."
Se puso
en posición y despacio fue entrando, curiosamente no me dolió
nada, puede ser que por la calentura haya estado toda dilatada,
cuando me lo metió todo y sentí sus bolas topando mis nalgas y
el pico de Ricardo entrando y saliendo de mi concha creí
enloquecer. Metí el pico del otro chico en mi boca y le di una
mamada de locura, me lo metí hasta la garganta, mi lengua lamía
todo su tronco y frotaba fuerte su cabeza por todos lados. Fue
el momento culminante, tenía a los tres dentro mio, dándome
como locos. El de mi culo se fue dentro mío, sentí su semen en
lo profundo. Luego el de mi concha me lo sacó y se fué en la
entrada, dejando mis labios chorreando y mi unico mechón de
pelitos lleno de leche.
Finalmente
el de mi boca empezó a retorcerse, hizo el intento de sacármelo
pero lo agarré hambrienta, chupé toda su lechecita y me la
tragué, la encontré exquisita, no lo solté hasta que ya no
largó ni un chorro más. En realidad no lo saque de mi boca y
no paré de lamerle la cabeza hasta que se ablandó.
Esa noche casi no
dormimos, al día siguiente me duché y volví a casa, ellos
dormían profundamente, en el bolso llevaba entre mi ropa el
disquete. Era una hermosa mañana.
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