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Dulces 16


Le metí lentamente mi pene hasta el mismo fondo de su culo. Me hallaba en Rengo al sur de Santiago Capital de Chile en casa de unos tíos, nos hallábamos haciendo la sobre mesa con mi tía, Ángela (la esposa de mi tío) mi prima Julia y su amiga Estela. La verdad es que estábamos pasando de lo mejor. Yo tenía unas semanas de Vacaciones que estaba aprovechando muy bien en verdad, las tres eran realmente hermosas sobre todo mi tía para su edad (40), era exquisita mi prima (19), no se quedaba atrás pero quien era un verdadero bombón era Estela (18), para revolcarnos cuántas veces deseáramos. Por otro lado, me inquietaba Nayadeth, la empleada de mi tío. Ella era una verdadera joya. De 16 años, Tenía un cuerpo de sueño, y no sé cómo así, mi tío no había tratando de montarla alguna vez. Hablábamos de los estudios, sobre la familia y la vida de pareja mas exacto de la parte sexual en eso me acorde de un par de noches atrás. Nayadeth me había estado observando cuando con Estela nos dimos una buen polvo en la la biblioteca, a tal punto que la vi estimulándose, se acariciaba su coño y sus senos se las restregaba con ansias. En ese momento estaba afanado en saborear a estela una chica de 1,60 de estatura, pechos acordes y buen culo sobre el escritorio de mi tío. Estaba súper provocativa con su faldita corta y su peto blanco por donde se transparentaba un brassier relleno de sus duros pechos. Mientras la seducía hablándole y lamiendo sus oídos, excitándola lentamente sintiendo como aumentaba su respiración acelerando el ritmo de su corazón , mi mano se metió totalmente entre su falda y con un leve roce de mis dedos en su coño se estremeció de tal manera que emitio un gemido gutural abriendo su labios y contorneando sus ojos, arqueando a su vez su espalda sobre el escritorio, Inmediatamente no hubo más que decir, metí mi mano completa entre su tanguita, que sensación sentir esos labios totalmente depilados abriendo sus lindas piernas para que se acercara mas a su vulva húmeda y calientita.

Cuando vi que no opondría resistencia levanté totalmente su falda y le quité la tanga. Inmediatamente dirigí mi boca al manjar que empecé separando lentamente sus labios, casi torturándola con la espera, luego suavemente le di un beso sobre su clítoris lo que sin exagerar hizo que una lágrima de placer corriera por su mejilla no aguantó más y con su brazo hundió mi cabeza entre sus piernas, mientras yo chupaba ella gemía y se movía fuertemente anunciando el orgasmo de su vida. Cuando llegó sentí como sus jugos brotaron fuertemente con lo que aproveché su embriaguez de placer para subir y besarla en la boca por primera vez. Después de esto ella tomó la iniciativa y buscó mi pene, entonces lo saqué para que se divirtiera, primero jugó un rato con él, luego a medida que lo hacía crecer con sus tocadas, mientras la lujuria se reflejaba en sus ojos, yo le levante su peto y abrí su brassier dejando descubiertos sus pequeños, pero sabrosos pechos a los cuales les di igualmente una buena mamada. Después de un buen rato de lamerle su ricos pechos me estaba pidiendo que la penetrara. Casi no me da tiempo a ponerme un condón, pero siempre la seguridad está primero. De lo mojada que estaba ni siquiera opuso resistencia para la penetración, solo cerraba fuertemente sus ojos abriendo la boca por la cual resbalaba su rica saliva expresando el alto grado de éxtasis que sentía, cuando ya iba por su tercer orgasmo decidí que era mi hora y la puse boca abajo con sus pies apoyados en el suelo la penetre profundamente sin mucha consideración por su ano que prácticamente se había dilatado por roce con el escritorio y con mis dedos cuando le agarre sus nalgas y la penetre por su vulva y el roce de las bolas contra su trasero aumento la llegada del placer. Fue espectacular... a los dos días de esa conversación tan entretenida tome un caballo unas alforjas y me fui a acampar solo a un río cercano a rengo cerca del sector llamado la isla y en el camino de tierra me encontré a Nayadeth, iba a la parcelita de sus padres y me ofrecí a llevarla en mi montura donde sin quererlo pude observar y hasta sentir lo exquisita que era su cuerpada juvenil, esta de mas decir que me puse a tono en el trayecto gracias al movimiento del caballo y el contacto natural al cabalgar ya que la subí adelante mío sin que objetara la situación, fuimos conversando todo el camino y ella me llevo a un lugar al interior de sus tierras al lado del rió donde instale mi carpa tipo iglú, conversamos un rato y se fue a su casa, esa noche prendí una fogata para calentar agua para un café y calentar unas latas de comida en conserva después que me bañara, era una noche estupenda y cálida, de verano el cielo con miles de estrellas incluso vi un montón de estrellas fugases que me hicieron pensar no se porque en la empleada de mi tío, después de bañarme con bañador en el rió salí secándome y al llegar a mi carpa que estaba a unos cuantos metros me di cuenta que no estaba solo, junto al fuego y calentando un rico pastel de maíz estaba Nayadeth me dijo que se le había ocurrido que me gustaría comer algo hecho en casa en vez de las latas que había llevado y que cuando se durmieron en su casa se vino entre la siembra, camino que se sabia de memoria pues era su lugar favorito cuando quería estar sola, situación que me encanto, después de haber comido y conversado mirando las estrellas se puso de pie para volverse a su casa según indico sin mirarme yo también me puse de pie y antes que diera un solo paso le tome la mano haciéndola darse vuelta quedándonos mirando a los ojos, ella tenia unos hermosos ojos pardos que brillaban a la luz de la fogata la atraje hacia mí y le di un suave beso en su boca sin dejar de mirarla que recibió abriendo sus hermosos y carnosos labios chocando las puntas de nuestras lenguas, nos separamos un par de centímetros Y la volví besar nuevamente, pero esta vez con mayor ansias, con deseos de absorberla en mi beso. Ella, se separó un poco y me dijo, Besas rico, y me volvió a besar. Entre besos y abrazos fuimos caminando hasta el interior de la carpa y deje entre abierta la entrada para que entrara aire, la senté sobre mi saco de dormir abierto y una colchoneta que había llevado y comencé acariciarla. 

Ella al principio llena de temor, trataba de no continuar con nuestros besos, pero al final cedió y comenzaron a subir de intensidad. Ya no solamente la besaba en la boca, sino que también por el cuello, por la nuca, a lo que ella respondía con ligeros gemidos, y me apretaba cada vez más y más. Mis manos comenzaron a descubrir su cuerpo, su figura, Ella le comenzaba a gustar las caricias y me llevaba las manos a donde ella quería que la acariciara, que era especialmente en su cuello y nuca. a lo cual la acosté, sin ella poner resistencia alguna, y me acosté junto a ella, la puse boca abajo para besarle la nuca y para esto me tuve que poner sobre ella colocando mi pene ya erecto al máximo sobre su nalgas, las cuales al sentirlo dieron un saltito de sorpresa para luego aceptarlo. Yo besaba su nuca, la mordía suavemente, mientras ella incrementaba sus gemidos. La gire y le comencé a sacar los botones de su blusa al mismo tiempo de que la iba besando. A medida que iba bajando por su cuello, ella se arqueaba cada vez más y más. Finalmente le abrí toda la blusa y con suavidad le hice saltar el seguro de su sostén. La besaba y la lamía cual fuera un exquisito postre el que estaba disfrutando, mientras tanto estaba restregando mi pene sobre su grandioso culo y ella no protestaba nada. Poco a poco la fui besando, ella estaba ahogada de placer y totalmente excitada, lo notaba por sus jadeos y su respiración totalmente agitada. Le puse mi pierna encima de tal manera que parte de mi rodillas llegó precisamente sobre su vulva. Al sentir mi rodillas, ella dio una saltito acompañada de un gemido que me hizo estremecer y demostrando que llegaba a su primer orgasmo. Se prendió de mi boca con unas ansias locas y una desesperación única. Ahora ella era quien había tomado la iniciativa. 

Me besaba, me acariciaba, y me repetía muchas veces ... bésame, excítame . Comenzó a tocarme mi pecho desnudo y a la disposición de su boca, la que me comía prácticamente a besos. Nayadeth se levantó y se arrodillo junto a mí para acariciarme. Yo comencé a acariciarle los hombros suavemente al principio para luego ir acrecentando la intensidad de las caricias. Logré bajarle la blusa dejando parcialmente uno de sus pechos al descubierto. Viendo esta maravillosa escena, no pude más y comencé a besar su cuello para ir bajando a su pecho semi descubierto. Cuando ella sintió que mis besos iban en dirección de aquellas maravillosos pechos, ella misma se saco el sostén dándome lugar a deleitarme de esos dos pechos bien paraditos, con un par de pezones erectos y con una aureola pequeña. Mientras mamaba esos deliciosos pechos, me bajé el bañador dando un poco de desahogo a mi pene que se hallaba a punto de estallar. Tomé su mano y la puse sobre el, ella lo sintió duro, para luego comenzar a acariciarlo. La veía con cara de excitada . Posteriormente comenzó a subir y a bajar su mano, masturbándome deliciosamente. Yo por mi parte todavía seguía comiéndome esos ricos pechos y no me cansaba de lamerle esos erectos pezones. Cada succión que le hacía a los pezones ella, se estremecía entera, y se apretaba más fuerte sobre mi boca. La recosté nuevamente y procedí a irle quitando suavemente la ropa hasta dejarla solamente en un pequeño colaless que muy a penas cubría la entrada de la hermosa vulva que tenía. Los bellos pubicos bien arreglados se le salían por el costado. 

Sin evitarlo, mi boca fue en busca de aquella vulva que me traía loco la cual estaba totalmente mojada por sus jugos. Le pasaba mi lengua por encima de su colaless y por los costados. Cada estremecimiento había abierto totalmente sus piernas, dándome campo para actuar libremente obviamente le saque rápidamente su colaless. Me dediqué a besar suavemente su vulva y le Daba largos y rápidos besos a lo largo de sus labios vaginales, mientras ella levantaba y arqueaba su cuerpo para que la penetrara mi lengua. Abriendo camino lentamente entre sus labios exteriores y sus labios interiores, chupaba sus jugos que eran una delicia para mi boca. Y cuando llegué al clítoris, primeramente los besaba y luego lo lamía. Nayadeth poniendo sus ojos en blanco llegaba a su segundo orgasmo, los cuales fueron sucesivos. Lo lamía, jugaba con mi lengua sobre su clítoris, para al cabo de unos minutos lamérselo con agresividad, lo que hizo tuviera orgasmos múltiples. Gritaba de placer, ella de repente se levantó, yo la mire y comenzó a besarme mi pene y a lamer la cabecita y el cuello. mamando aunque un poco torpe por ser su primera vez, pero me estaba haciendo gozar de lo lindo. Estuvimos un largo rato totalmente desnudos como estábamos, ella prendida de mi cuello mientras nos besábamos. luego Me arrodillé en el piso entre sus piernas y volví a lamerle ese delicioso clítoris. Ella arqueaba su cuerpo cada vez que bebía y chupaba sus jugos, sentía cada orgasmo que tenía, Finalmente me dijo Hazme tuya. penétrame ya que no aguanto más. Apúrate. Me monté sobre ella y comencé a pasarle mi glande totalmente hinchado por el deseo y las ansias de penetrarla, por su vulva. Ella empujaba hacia arriba para que la penetrara, cuando finalmente puse mi glande en la entrada de su coño ella abrió totalmente las piernas levantándolas y Comencé a empujar suavemente, abriendo su vagina en flor mientras sus gemidos iban subiendo de tono, pero ella extasiada me jaló hacia ella con sus piernas, haciendo que todo mi pene entrara reventando el himen hasta tocar el mismo fondo. Ella lanzó un grito de dolor. Me quede quieto un momento mientras ella jadeaba y comencé a moverme lentamente, para que su vagina se acostumbrara. Mis movimientos fueron acelerándose poco a poco, hasta que el dolor inicial, se transformo en gemidos de placer y frases de deseo. 

Mis movimientos fueron ahora acompañados por los de ella, y unidos así nos dábamos gusto el uno al otro. Los besos, las caricias fueron el complementos de nuestra acción. Yo la bombeaba girando en redondo y presionando sobre su clítoris. Sus orgasmos seguían y Cada vez que ella acababa, me apretaba como queriéndome introducir aún más de lo que ya estaba. Mi testículos chocaban contra su nalgas. no se, cuántos fueron sus orgasmos, pero luego me viré y la puse sobre mí, ella se acomodó y se empalo hasta el mismo fondo no sin dejar de expresar el placer que sentía. Comenzó un fuerte movimiento hacia delante y hacia atrás, a veces saltando sobre mí, se la sacaba un poco para luego metérsela totalmente. Yo agarraba sus pechos y a veces se las mamaba con fuerza, se la succionaba hasta hacerle venir nuevamente. Mi pene estaba llegando a su límite, ya no podía aguantarme más, se lo dije, quise sacársela ya que no había llevado preservativo alguno (no sabia lo que me esperaba), pero ella no quiso, dijo que quería sentirme adentro de ella y que acabara dentro, que no me preocupara pues hacia 6 meses tomaba anticonceptivos dados por su ginecólogo . Comencé a moverme con mayor rapidez, ya me venía, sentía como mi glande estaba a reventar, OH qué placer sentía, estaba por acabar, ella se movía con fuerza, estaba también por acabar, Finalmente a los poco instantes, terminamos en medio de gemidos y gritos de placer y satisfacción. Yo me seguía moviéndome, dentro de ella, y ella también hacía lo mismo, hasta que cayó sobre mí totalmente desfallecida. Levantó su cabeza y me dio un cálido beso. estuvimos como media hora acariciándonos , hasta que llegó a mi pene, al cual lo miraba y lo acariciaba, suavemente, para luego metérselo en su boca y lamerlo como si fuera un dulce. Mi pene reaccionó al estímulo, ella lo acariciaba y lo chupaba, lo succionaba fuertemente. Yo estaba nuevamente listo. Igualmente ella. Nos acomodamos y de una sola, la penetré, bombeaba desesperado, ella contestaba de la misma manera. Nos movíamos fuertemente, la carpa se movía por nuestros embates, así estuvimos cuando ella me dijo, ahora me toca a mí hacerte gozar. Me dio la vuelta, me puso boca arriba y comenzó a lamerlo nuevamente, la acomodé para un 69, Lamía y relamía su deliciosa vagina, para pasar luego a besarle y lamerle su ano que estaba todo cerrado, delicioso. Ella sorprendida y agitada me dijo que le gustaba que la besara de esa manera, que lo siga haciendo, ella se erizaba. Finalmente comencé a meterle la punta de mi lengua, ella gemía, dio rienda suelta a sus jadeos, dando pasó a un nuevo orgasmo. Se había venido. 

Con mi dedo índice en su ano, previamente lubricado con sus propios jugos. Presionaba sobre su ano y Poco a poco fue cediendo y permitiendo que entrara la punta de mi dedo. Ella gemía y se movía como si la estuviera penetrando . Mi dedo estaba haciendo su trabajo, y yo pasaba mi lengua, lo que le gustaba mucho. Ya cuando vi que estaba lo suficiente dilatado, me levanté y le dije que la iba a penetrar por atrás, ella me miro y asintió. La puse en cuatro, y la penetre primero en su vagina para lubricarla con sus jugos, Estuve bombeándola por unos minutos, excitándola, se la saqué y la puse en la entrada de su ano. Presioné suavemente y su esfínter fue cediendo, dando pasó a mi pene. Cuando ya había aceptado mi glande, me detuve, ella jadeaba y su respiración era agitada, estaba por venirse, Le acariciaba al mismo tiempo su clítoris y sus pechos. Yo estaba extasiado. Tenía a esa mujercita virgen hasta ese día solo para mí. Yo quería hacerle disfrutar al máximo. Comencé a moverme en forma circular en su ano, para ir metiéndole lentamente hasta el mismo fondo, ella estaba llegando a un orgasmo que la hizo gritar y empujar para atrás, arqueando su espalda, abriendo su boca diciéndome, métemelo todo uuuffffahhhh que rico se siente y poniendo sin duda sus bellos ojos en blanco. Yo seguía bombeándola, mete y saca, ella me tomo el ritmo gimiendo como loca , parecía que la carpa se iba a caer con nuestros movimientos, hasta que juntos tuvimos un orgasmo lleno de placer. Acabamos y nos quedamos tendidos y rendidos totalmente. Habíamos estado tres horas teniendo relaciones sexuales, nos habíamos olvidado de todos, para estar solamente los dos disfrutando de esta gran oportunidad. Nos levantamos al cabo de una hora de estar hablando y besándonos, cuando la vi totalmente desnuda de pie a cabeza y pude contemplar todos sus atributos, para mi una verdadera belleza. era preciosa, Sus nalgas paraditas y redonditas. Sus pechos duros, paraditos y coronados por unos pezones como fresas que me invitaban a besarlos y saborearlos, Unas piernas torneaditas, , tal como me gustaba. su cara, era una belleza morena. Después se vistió, nos besamos por media hora mas muy cansados y se fue a sus casa antes que se despertaran y notaran su ausencia, fue una experiencia que a mis 17 años no pude olvidar después de eso pasaron tres años y entre a la universidad a estudiar Pedagogía y con gran asombro me encontré nuevamente con Nayadeth en la misma clase, en resumen contrario a lo pudiese pensarse nos graduamos con honores y finalmente nos casamos y estamos juntos hasta el día de hoy ya 8 años somos muy felices con un hijo de 5 años bueno espero que le haya gustado mi historia y les dejo ya que ella me espera para que nos acostemos y me esta dando una mamada justo mientras termino este relato mmmmm es muy rica...adiós...-

Publicado el: 23 de marzo 2006
Autor : Hugo Quilodrán

 

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